“No podemos
seguir avanzando si no conseguimos un nuevo imaginario colectivo, aspiracional y
positivo, de lo que significa ser chileno”
Uno crea el futuro. No se
trata de adivinar qué va a pasar, sino pensar hacia dónde queremos ir. La
definición en el Proyecto-País es “dónde podemos llegar si hacemos las cosas
bien”, para dejar de ser un barco a la deriva y que va bamboleándose según los
acontecimientos o las tendencias mundiales, para anticiparse y, a veces, evitar
algunos problemas antes que ocurran.
Un poco de contexto:
El año 2002 cuando el país
estaba atrapado por el pesimismo de la crisis asiática, este equipo multi-disciplinario
de profesionales predijo el notable crecimiento de la década pasada, en la
primera de una serie de publicaciones. Posteriormente, el año 2005, se realizó
una proyección a quince años, que consignaba una alerta de desaceleración de la
economía, que se produjo el 2014.
Esta capacidad de
diagnóstico y proyección estratégica a nivel macroeconómico permitía concluir que
los sectores del cobre, forestal y pesca, que representan cerca del 70% de las
exportaciones de Chile, se frenarían y eso afectaría el crecimiento del Producto
Interno Bruto (PIB).
Lo anterior nos lleva a la
conclusión que hacer más de lo mismo no nos permitirá crecer en forma
significativa y eso nos obliga a cambiar nuestra historia de explotar recursos
naturales, compitiendo por precio y costo. Tenemos que pasar a una etapa de productos diferenciados,
saliendo de los commodities y empezando a competir por valor agregado, a través
de la innovación, de productos y de servicios ajustados a las necesidades del
mercado.
Este modelo parte de la
capacidad de convocatoria del Proyecto-País del Colegio de Ingenieros, que
congrega durante más de una década a más de 1500 expertos en 70 temas
relevantes para el desarrollo de Chile.
Diversas Comisiones de
Expertos del Proyecto-País propusieron que ante la falta de líderes y la crisis
de confianza, era necesario contar con “actores prominentes” de la sociedad,
que aporten su esfuerzo, talento y credibilidad para la creación de proyectos a
nivel de comunidades geográficas, sectoriales o en temas país.
La confianza, factor
crítico
En la Comisión de Condiciones Sociales para el
Desarrollo del Proyecto-País, que dirige Jorge Marshall, nos aparece la
necesidad de tener un proyecto común, gobernabilidad y, para todos los temas
donde no puede intervenir la gobernabilidad, que son las
relaciones entre personas, confianza.
La desconfianza en Chile, medida
por la OCDE, indica que solo el 13% confía en el conciudadano, en gente vecina
o cercana. Es grave porque el promedio de la OCDE es 59% y este 13% es más bajo
que lo que tienen los países vecinos, o sea, somos un top ten en desconfianza.
Ideas del Proyecto-País en
acción
Con las referencias y el
aprendizaje de estos años, ahora decidimos crear la Fundación “Red para el Desarrollo
Descentralizado, ChileConTodo”, que cuenta con el apoyo de unas 30
instituciones del nivel de la Academia de Chilena de Ciencias, el Senado, la
Cámara Nacional de Comercio, 20 universidades, redes internacionales como las
Cámaras francesa y alemana y fundaciones jóvenes como Inspira Chile, que
comparten la visión de que “pequeños gestos de confianza y amor tienen gran
impacto, destruyendo la desconfianza que nos separa y nos impide solucionar los
problemas”.
El año 2013 se iniciaron
los primeros pilotos que demuestran que se puede recurrir a la misma comunidad
en crisis, con un foco en el bien común, convocándola mediante actores que
generen confianza, apoyándola en su organización y en materias técnicas para
que asuma un rol protagónico en la solución de sus problemas, sin esperar que
el gobierno central u otros le vengan a hacer el trabajo. Al ver una comunidad
activa, esta dinámica de participación ciudadana logra el apoyo de las
autoridades centrales, regionales y locales.
Si consideramos que cerca
de un 7% de los chilenos realiza labores de voluntariado y emprendimientos
sociales exitosos, el esfuerzo de estas innovaciones institucionales consiste
en identificar, unir y movilizar ese segmento positivo en masa críticas del
orden de un 10%, para producir un efecto viral sobre el resto de la población.
La experiencia de Arica
El trabajo en Arica comenzó
el año 2013 con un diseño innovador, llamado “Creating Communities & Shared
Value (CCSV)”, que convoca a los expertos, jóvenes universitarios, colegios,
adultos mayores, autoridades, gremios y sindicatos a generar una visión
positiva de largo plazo con liderazgo de representantes de la comunidad de todo
tipo. Por eso se eligió mediante encuesta a la comunidad el nombre AricaConTodo
(y ChileConTodo), en que todos participan liderando propuestas y proyectos para
mejorar la base productiva, la calidad de vida, la atracción de talentos a la
ciudad y las mejoras en el estado de ánimo
muy negativo inicialmente, aumentando los niveles de confianza lo que
permite un mejor funcionamiento de las instituciones al tener una comunidad
cliente más organizada, que sabe lo que quiere, positiva y colaboradora.
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Ingeniero y magíster en
Ingeniería Civil Industrial, socio principal de Groupe Loyal, tiene una experiencia
empresarial, gremial y ejecutiva de más
de 30 años. Ha estado vinculado a programas académicos en la Universidad de
Chile y en la Universidad Adolfo Ibáñez, entre otras casas de estudio.
Ha sido primer vicepresidente
de la Cámara Franco Chilena, presidente de la Asociación Francesa de
Profesionales (ACFI) y se ha desempeñado como empresario, gerente y director de
empresas en el sector de servicios profesionales y outsourcing en Chile,
Argentina y Brasil, a través de las firmas Price Waterhouse, SurLatina Consultores,
Surlatina Argentina y Qualytek.

